El cobre es un oligoelemento y, como tal, un componente importante de la nutrición de muchos seres vivos. Entre otras cosas es responsable de la formación de diversas enzimas necesarias para la vida. Pero el prefijo oligo-, que significa "en pequeña cantidad", nos da una pista importante: el cobre sólo es sano en dosis minúsculas. En concentraciones altas es perjudicial para múltiples formas de vida del estanque.
Es muy fácil que la concentración sana de cobre se vea superada por culpa de influencias externas, como la presencia de cañerías de cobre o el uso de fertilizantes. Sobre todo en aguas blandas, una concentración de 0,03 mg/l ya puede ser perjudicial para los seres vivos más sensibles. Si usted sólo tiene acceso a un agua rica en cobre, le recomendamos que utilice las columnas de filtración Phosless. Las columnas capturan no sólo el fosfato, nutriente de las algas, sino también los metales pesados como cobre, plomo y cinc. Así, la sustitución regular del granulado filtrante puede eliminar definitivamente estas sustancias nocivas del circuito acuático.
El cobre suele considerarse especialmente peligroso, puesto que al ser un elemento que ni se descompone, ni se degrada, sino que se va acumulando en el sedimento. Si se conjugan un pH bajo y un agua poco dura, el cobre atrapado en el sedimento puede liberarse bruscamente y, en el peor de los casos, causar una mortalidad repentina en los peces. Por todo lo anterior, el empleo en el cuidado del estanque de productos que contienen cobre es una práctica muy controvertida. Además, los algicidas de base cúprica con la dosis indicada tienen que superar forzosamente la concentración crítica de algas no deseadas para conseguir el efecto deseado.
Los siguientes valores describen la toxicidad del cobre para los organismos acuáticos; se han tomado del "Manual de acuarios" de Hanns-J. Krause (6ª edición, 2007):
[…]se prevén daños a partir de
0,03 mg/l en algas, sobre todo en cianoalgas y bacterias (¡bacterias de filtro!)
0,08 mg/l en flora acuática superior
0,10 mg/l en peces
Queda claro, pues, que el límite crítico de las algas se sitúa en el mismo ámbito de concentración que el de los microorganismos útiles. Según Krause, los propios peces corren peligro, aun tras un número reducido de usos, si se registra una liberación espontánea de cobre como consecuencia de oscilaciones del pH y la dureza del agua. Si se efectúa un tratamiento con algicidas que contengan cobre, se corre también el riesgo de perjudicar los sensibles filtros biológicos. Si se produce el daño, dejará de estar garantizada la eliminación de las sustancias nocivas, con lo cual podría producirse el envenenamiento de los peces por amonio o nitritos.
OASE, desde su compromiso con la naturaleza, se abstiene de usar aditivos cúpricos en todos sus productos de tratamiento del agua por sus controvertidos efectos secundarios. Huelga decir que la gama de productos tampoco contiene dispositivos que liberen iones de cobre en el agua del estanque.
Si sólo tiene acceso a agua rica en cobre, le recomendamos el empleo de las columnas de filtración OASE Phosless. Las columnas capturan no sólo el fosfato, nutriente de las algas, sino también los metales pesados como cobre, plomo y cinc. Así, la sustitución regular del granulado filtrante puede eliminar definitivamente estas sustancias nocivas del circuito acuático. PhosLess se encuentra ahora disponible como pack de ampliación en la práctica bolsa de filtro.
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